Un final sin adiós

Por Becky Muralles

Cuando te marches por favor no digas adiós.

 

Cuando te marches dime “hasta pronto”

aunque ambos sepamos que ese “pronto”

pueden ser meses, años, vidas, eras, jamases.

 

Dime “hasta luego”

aunque ese luego no sea como el de mi abuela

que creía que “los días se pasaban luego”

porque no se acostumbraba al acelerado ritmo de la vida moderna.

 

Dime “nos vemos”

aunque quizás nuestros ojos ya no vuelvan a encontrarse

aunque quizás nos veremos únicamente en fotografías.

Yo en mi sitio, tú a cientos de kilómetros,

a innumerables eventos de distancia;

observando quizás la misma fotografía,

la de las amplias sonrisas,

la de los ojos desbordando ternura,

la que en tus manos será un recuerdo,

la que en las mías será un tesoro.

 

Dime “hasta mañana”

para crear la ilusión de un futuro que brilla

de un mañana que se espera, que se anhela

que hace soñar,

que hace querer seguir viviendo

para descubrir lo que pasara mañana.

Un “hasta mañana”

que me mantendría despierta hasta la primera hora

Para saber que llegó “mañana”;

que me haría levantarme con la sonrisa puesta en el rostro,

pues cada día sería “mañana”.

 

Dime “hasta siempre”

aunque ambos sepamos que los “siempres” no existen.

Dime “hasta siempre” para imaginar que me quedo en tu memoria,

para soñar con que algo de mí se va contigo.

Para creer que mientras exista en tu corazón una emoción que me evoque

y en mi alma un sentimiento que te llame, no estarás del todo ausente.

 

Dime “ayer” para revivir cada instante precioso que vivimos juntos.

Dime “amor” para que mi cuerpo se estremezca como cada vez que lo dices.

Dime “tiempo” para que recuerde que, en su eternidad, nos es limitado.

Dime “libre” para que mi alma se reconforte con tu libertad.

Dime “universo” para que recuerde la eternidad de algo infinito y sonría ante mi efímera naturaleza humana.

Dime “vida” para que le agradezca por haberte puesto de prestado en mi camino.

Dime “muerte” para recordar que todo lo que inicia, acaba. Que nada es eterno y que la muerte es sinónimo de libertad absoluta.

Dime “camino” para saber que debemos continuar, cada cual con el suyo.

Dime “silencio” para que no suplique que te quedes.

Dime “libro” para que sepa que el ejemplar exquisito que tomé del estante de la biblioteca de la vida, debe volver allí para que alguien más tenga la dicha de maravillarse con su contenido.

Dime “destino” para que me burle de su existencia y caiga en la cuenta de que si nos estamos despidiendo fue porque así lo decidimos.

Dime “astros” para que les agradezca el habernos sido propicios para caminar juntos un tiempo.

Dime “Dios” para tener a quien culpar por tu ausencia cuando se me agote la cordura.

Dime “te amo” para que mi corazón se abra por completo y te lleves de él lo mejor que tiene para ofrecer.

Dime “cielo” para que recuerde los despejados y hermosos amaneceres de noviembre y las noches sin nubes de luna llena.

Dime “volar” para sublimar tu ausencia levantándola en alas.

 

Dime lo que quieras amor; cualquier palabra, cualquier frase, cualquier mirada, cualquier silencio. Dime lo que quieras, pero por favor: no digas adiós.

One thought on “Un final sin adiós

  1. Alejandra Lopez says:

    Becky, ese poema me hizo desquebrajar mis sentimientos que ya los creía de acero…

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