Que no se culpe a nadie

Que no se culpe a nadie:

 

De mi miseria y mi tristeza crónicas.

De mi ansiedad y preocupaciones constantes.

De mis temores por todo y a todo.

De mi angustia por el futuro, por el pasado, por la vida.

De mi pesimismo ante las posibilidades.

De mi deseo de viajar y mi convicción de lo imposible.

De mi perfeccionismo.

De desear tener el cuerpo perfecto y la frustración por no lograrlo.

De desear tener la familia perfecta y dolerme ante la realidad de la imperfección.

 

Que no se culpe a nadie:

De la depresión que corre por las venas de mi familia.

De mi infancia desgraciada.

De mi adolescencia solitaria.

De mi incapacidad de mantener amigos.

De mi desconfianza hacia todo y hacia todos.

De mi necesidad enfermiza de estar sola y mi terror a la soledad.

De mi incapacidad de expresar lo que siento.

 

Que no se culpe a nadie:

De que haya perdido la ilusión.

De que se me haya acabado la esperanza.

De que me sienta sin fuerzas para continuar.

De que decida darme por vencida.

 

Que no se culpe a nadie de mi decisión de acabar con esta vida que tanto me duele.