Bendita inocencia

Nos dijimos adiós, y toda mi poesía se fue con vos.

Quise rogarte para que te quedaras,

lloré tanto tu partida, lloré tanto que no me di cuenta cuando cerraste la puerta

es más, no supe que te habías marchado, hasta pasado algún tiempo.

Me negué a aceptarlo, quise revolver los escombros que dejó tu ausencia buscando al menos algún vestigio de tu presencia,

pero te me escapaste de las manos, pronto de la memoria y al cabo de un tiempo de la vida misma, dejando un vacío parecido a la muerte en el centro de mi alma.

 

¿Por qué no me dijiste que te ibas?

Te habría pedido que me dejaras la poesía al menos,

Que me dejaras la magia, la ilusión, la maravilla de asombrarme ante el mundo.

 

Nos dijimos adiós,

Vos me lo dijiste en voz muy baja, casi en un susurro desde la distancia

Yo te lo dije cuando ya estabas demasiado lejos para escucharme.

Te grite para que volvieras,

ni siquiera alcancé a llorar porque mis lágrimas también se fueron con vos.

Te fuiste y tu ausencia llenó los resquicios de mi alma durante algún tiempo

hasta que fue sustituida por temores, prejuicios, ansiedades.

 

¿Cómo habría entonces de no extrañarte?

Si con vos la vida jamás fue tan dura.

El futuro era brillante,

los sueños llenaban mi horizonte,

el miedo se aterraba ante tu presencia,

El presente estaba lleno de presente.

 

Ahora para acudir a vos, es imperativa la vuelta al pasado

Y la búsqueda en los recuerdos.

 

Pero ya me harté de extrañarte

Ya no puedo seguir así.

Necesito que volvás, te exijo que volvás

porque me niego a vivir sin vos,

porque lo he intentado y es posible

pero no soy tan feliz como lo fui con vos.

 

Te necesito para asombrarme, para liberarme del pasado,

para volver a soñar con brillo en los ojos,

para escribir en las noches como esta

En la que los sentimientos se me agolpan en el corazón

y en lugar de dejarlos fluir, busco las palabras adecuadas para explicarlos.

 

¿Cuándo tratar de explicar un sentimiento a tu lado?

Si lo único que podía hacer cuando estabas era vivirlos intensamente.

 

Volvé,

no es mi estilo rogar,

pero podría hacerlo si fuera necesario.

 

Volvé

que tu sitio está vacante.

He desalojado a los temores,

he botado a la ansiedad,

he asesinado a los prejuicios.

Tu sitio vuelve a estar vacío,

listo para ser ocupado por vos.

Volvé a mí

y devolveme la maravilla de vivir,

Bendita inocencia.

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